Ptosis Palpebral o Párpados Caídos

La ptosis congénita, es la ptosis presente desde al nacimiento. Ptosis significa caída del párpado.

En general los chicos que nacen con un párpado caído, se debe a que el músculo funciona en una menor magnitud que lo normal.

Si ese músculo tiene una función regular a buena, podemos acortar el músculo de tal manera de generar mayor impulso con cada apertura de los párpados. Esta es la solución ideal siempre que sea posible.

En aquellos niños en que los párpados nacen con muy poca función del elevador del párpado superior, el músculo que eleva los párpados, si nosotros acortáramos ese músculo en exagerada manera para favorecer la apertura del párpado, sería muy difícil para el chico cerrar los ojos, y por eso es que en estos casos se elige la cirugía suspensoria del frontal.

Para la cirugía suspensoria se utiliza el movimiento de la ceja, que es un movimiento natural que todos utilizamos cuando el párpado está caído, y la cirugía consiste en vincular el párpado a la ceja, de tal manera que al levantar la ceja se pueda generar una buena altura de párpados y también permita el cierre de los mismos.

Esta es la única alternativa que existe cuando la función del elevador del párpado superior es mala.

La ptosis adquirida o ptosis del adulto significa que un párpado cae progresivamente, la mayor parte de las veces, está originada en la desinserción o desprendimiento del tendón que transmite la fuerza del músculo al párpado.

Este tendón a diferencia de los tendones de las manos o los brazos, es un tendón extremadamente delicado, que por razones quirúrgicas, por el paso del tiempo, por golpes, por utilización prolongada de lentes de contacto, puede soltarse de su inserción en el párpado, y de esa manera el párpado desciende.

La cirugía está destinada a unir nuevamente ese tendón, se realiza con anestesia local de tal manera de poder ajustar durante la operación, inclusive con el paciente sentado, la altura exacta de los párpados para que queden idénticos entre sí en la operación.

La cirugía no termina hasta que ambos párpados no están exactamente iguales, pero durante el proceso de cicatrización puede subir o bajar más de lo deseable uno de los párpados y puede ser necesaria una corrección ulterior.

Esta corrección se realiza en 1 de cada 20, por lo cual la cirugía tiene 95% de éxito en lograr simetría y contornos entre ambos párpados en el primer procedimiento.